Investigadores de la Universidad de Copenhague han desarrollado un nuevo bisturí molecular que actúa como si fuera un GPS dentro del mapa del genoma y mejora la precisión en los tratamientos de reparación de daños genéticos y otras aplicaciones médicas.
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Esta nueva herramienta, cuyo desarrollo ha sido liderado por el español Guillermo Montoya, utiliza una proteína para desenrollar el ADN, lo que facilita el proceso de cortado y de modificación.
Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista Nature y han sido recogidos por la Agencia Sinc.
Así, esta proteína, denominada Cpf1, mejora el uso de herramientas de corta-pega genético CRISPR Cas9, que ya se están utilizando para modificar genes de animales y plantas, así como en terapias humanas como enfermedades de retina.