Encender una luz sin levantarse, recordar una cita, llamar a un familiar o controlar distintos dispositivos mediante la voz son algunas de las posibilidades que ofrecen estos asistentes para mejorar la autonomía de las personas mayores, facilitarles tareas habituales en el hogar e incrementar su calidad de vida.
Lectura Fácil
Alexa es un asistente de voz.
Lo asistentes de voz permiten utilizar diferentes tecnologías mediante la voz.
Una persona mayor puede pedir un recordatorio, realizar algunas llamadas o controlar dispositivos de su casa.
También puede crear rutinas para realizar varias acciones de forma automática.
Estas funciones pueden facilitar algunas actividades y ayudar a mantener la autonomía.
Los asistentes de voz permiten acceder a muchas funciones sin necesidad de manejar una pantalla, recorrer diferentes menús o aprender los pasos necesarios para utilizar cada dispositivo. Alexa es uno de los ejemplos más conocidos, pero esta forma de controlar la tecnología está presente también en otros asistentes, teléfonos, televisores y dispositivos del hogar.
Los recordatorios son una de sus posibilidades más sencillas. Pueden utilizarse para recordar una cita, una tarea pendiente, una llamada o cualquier otra actividad que la persona no quiera olvidar. También pueden programarse avisos que se repitan de forma periódica, convirtiendo al asistente en una ayuda para organizar determinadas actividades del día.
Las rutinas permiten ir un poco más allá y agrupar varias acciones para que se realicen de forma automática o mediante una única orden. Una persona puede, por ejemplo, activar varias funciones de su casa sin tener que utilizar individualmente cada dispositivo. Precisamente, las rutinas de Alexa pueden convertirse en una herramienta especialmente útil para la autonomía de las personas mayores cuando se configuran de acuerdo con sus necesidades.
El control del hogar mediante la voz es otra de las posibilidades con mayor relación con la autonomía. Luces, enchufes, televisores, persianas, sistemas de climatización y otros equipos pueden manejarse de esta forma cuando son compatibles con el asistente. Esto puede resultar especialmente útil para personas con dificultades de movilidad, ya que permite realizar determinadas acciones sin tener que desplazarse hasta el dispositivo o manipular físicamente sus controles.
Los altavoces y dispositivos conectados han ampliado mucho estas posibilidades. Amazon, por ejemplo, ha utilizado sus dispositivos Echo para controlar mediante Alexa diferentes elementos de una casa conectada. Pero esta posibilidad no pertenece únicamente al ecosistema de Amazon. LG también ha integrado Google Assistant en su plataforma ThinQ, permitiendo utilizar la voz como una forma de controlar diferentes tecnologías del hogar.
Los televisores son otro buen ejemplo de cómo los asistentes de voz pueden extenderse más allá de los altavoces inteligentes. La llegada de Google Assistant a los televisores LG mostró cómo un dispositivo habitual del salón puede incorporar el control por voz para acceder a funciones que tradicionalmente requieren utilizar un mando y navegar por diferentes menús.
La comunicación es otro aspecto importante. Algunos dispositivos permiten realizar llamadas mediante la voz y aquellos que incorporan pantalla pueden facilitar también las videollamadas. Para una persona mayor, poder ponerse en contacto con familiares o personas cercanas mediante una orden sencilla puede evitar algunos de los pasos que normalmente exige utilizar un teléfono o una aplicación.
Las pantallas añaden además información visual a la interacción por voz. Un dispositivo puede mostrar recordatorios, fotografías, información o la imagen de la persona con la que se mantiene una videollamada. El Echo Show 10 incorporó incluso una pantalla capaz de girar para mantenerse orientada hacia el usuario, mientras que dispositivos más pequeños como el Echo Show 5 permiten combinar el control por voz con una pantalla en un formato más compacto.
Los asistentes de voz también facilitan el acceso a otras funciones digitales. Consultar el tiempo, escuchar música, buscar determinada información o controlar dispositivos mediante una petición hablada evita tener que realizar esas mismas acciones navegando por menús y aplicaciones. Para algunas personas mayores, esta forma de interacción puede resultar más sencilla que utilizar una pantalla táctil o aprender el funcionamiento de diferentes interfaces.
Sin embargo, utilizar un asistente de voz no elimina todas las barreras. La configuración inicial, la conexión de nuevos dispositivos o la creación de determinadas automatizaciones puede requerir utilizar un teléfono móvil y, en algunos casos, contar con ayuda. Las posibilidades dependen también de la conexión a internet, de los dispositivos instalados en la vivienda y de su compatibilidad con cada asistente.
También conviene diferenciar estas tecnologías de los sistemas específicamente diseñados para la atención o la seguridad de las personas mayores. Un asistente de voz puede facilitar muchas actividades y proporcionar nuevas formas de comunicación, pero no debe sustituir a un servicio de teleasistencia, un dispositivo médico o un sistema de emergencia cuando la persona necesita este tipo de atención.
La utilidad de Alexa o de cualquier otro asistente dependerá finalmente de las necesidades de cada persona y de cómo esté configurado. Su mayor aportación puede estar precisamente en simplificar acciones que de otra forma requieren varios pasos, desplazamientos o el manejo de diferentes dispositivos, facilitando que la persona mantenga un mayor control sobre su entorno.