Un proyecto liderado por las universidades de Stirling y Plymouth ha convertido la experiencia de personas mayores y profesionales en una guía práctica para ayudar a los desarrolladores a crear productos digitales más sencillos, accesibles y adaptados a las necesidades reales de quienes van a utilizarlos.
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Las universidades de Stirling y Plymouth han estudiado cómo usan la tecnología las personas mayores.
Las universidades de Stirling y Plymouth están en Reino Unido.
Las personas mayores han explicado qué hace que una tecnología sea fácil de usar.
Los investigadores han creado una guía para ayudar a las empresas a diseñar tecnología más sencilla para las personas mayores.
La guía nace del proyecto GOALD, una investigación sobre cómo las tecnologías digitales pueden ayudar a las personas mayores a mantenerse física y socialmente activas. En el estudio participaron 157 personas de 15 grupos comunitarios y centros asistenciales de Inglaterra y Escocia. De ellas, 121 eran personas mayores.
Durante el proyecto, los participantes probaron más de 20 tecnologías diferentes, entre ellas plataformas de actividad física, dispositivos de seguimiento, aplicaciones para favorecer la conexión social, tecnologías de voz, robots sociales y experiencias de realidad virtual. Después participaron en sesiones de evaluación y talleres de codiseño para explicar qué aspectos consideraban más importantes.
Los investigadores identificaron siete grandes áreas que deberían tenerse en cuenta al desarrollar tecnología para personas mayores: motivación, contenidos, barreras, diseño e inclusión, adecuación, aceptación y motivos para utilizarla. Los participantes valoraron especialmente que los productos fueran fáciles de manejar, contaran con instrucciones claras y ofrecieran contenidos relacionados con sus intereses y capacidades.
La realidad virtual fue una de las tecnologías analizadas de forma específica. Las personas mayores destacaron la importancia de que los visores fueran cómodos, los controles resultaran intuitivos y los entornos fueran realistas. También valoraron la posibilidad de utilizar esta tecnología para visitar lugares a los que ya no pueden desplazarse fácilmente o realizar actividades físicas de una forma diferente.
La guía fue probada después por diez organizaciones que desarrollan productos y actividades para personas mayores. Según los resultados publicados por los investigadores, algunas introdujeron cambios como simplificar la navegación y la configuración, mejorar opciones de accesibilidad, añadir controles por voz o ampliar las posibilidades de interacción social.
Los autores aclaran que la guía no pretende sustituir la participación directa de las personas mayores en el diseño de la tecnología. Puede servir como herramienta para que empresas y organizaciones incorporen sus prioridades desde las primeras fases de desarrollo, especialmente cuando disponen de pocos recursos para realizar procesos amplios de codiseño.