Primero fueron los coches autónomos, luego estos sistemas se fueron aplicando a otro tipo de vehículos como cochecitos de golf o scooters, y ahora llegan a las sillas de ruedas, lo que facilita el desplazamiento a personas con movilidad reducida y ahorra trabajo a las enfermeras en centros hospitalarios.
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Este desarrollo es fruto de la alianza entre la Fundación Nacional de Investigación de Singapur (NRF) y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que trabajan juntos dentro del programa SMART y que han llevado la tecnología de los coches de conducción autónoma a las sillas de ruedas.
La responsable del proyecto, la profesora Daniela Rus, explica que el desarrollo de esta silla de ruedas comenzó hace año y medio, y que el objetivo es facilitar los desplazamientos a personas con movilidad reducida.
“Es muy sencillo, todo lo que tienes que hacer es subirte a la silla e indicar a través del ordenador dónde quieres ir, y darle al botón de ‘ir”, subraya Rus, quien destaca que el sistema es capaz de detectar objetos y personas para evitar colisiones y que la silla está dotada con seis ruedas para lograr una mayor estabilidad.