El futuro del sector de la sanidad pasará en gran medida por el desarrollo de las redes de telefonía móvil de quinta generación (5G), que permitirán velocidades de acceso a Internet en el entorno de los 10 gigas por segundo y, también fundamental, reducirá en gran medida la latencia, es decir, el retardo en la conexión entre los dispositivos y la red.
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En un informe elaborado por Ericsson, la compañía subraya que, para avanzar en la descentralización de la sanidad, que pasará de ubicarse en los hospitales a hacerlo en los hogares de los pacientes, serán “vitales” estas redes 5G.
Así, el estudio subraya que a través de estas redes se transportará información a escala médica, facilitando la interacción virtual entre los doctores y los pacientes, e incluso permitiendo llevar a cabo cirugía robótica por control remoto.
Por esta razón, las virtudes que ofrecen las redes de quinta generación serán fundamentales, gracias a esa baja latencia y a la velocidad que permitirán realizar acciones de elevada precisión.