Muchas ciudades están modernizando sus centros urbanos, pero eso no siempre va ligado a una mejor accesibilidad y adaptabilidad a las necesidades de personas mayores y personas con discapacidad.
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Muchos mayores y personas con discapacidad tienen problemas para pasear por las ciudades.
La tecnología puede ayudar a hacer más accesibles las ciudades.
Los obstáculos más frecuentes van desde la falta de mantenimiento de las calles, a la circulación de bicicletas por la acera o el escaso tiempo para cruzar un semáforo.
De hecho, un estudio elaborado por el RACE y por Liberty Seguros apunta que uno de cada cinco personas mayores considera que las ciudades están ‘poco’ o ‘nada’ adaptadas para su desplazamiento a pie.
Muchos de los obstáculos que sufren las personas mayores, y también las personas con discapacidad, se pueden solucionar con las técnicas y la tecnología existente actualmente, por lo que normalmente estos problemas se podrían evitar si la accesibilidad estuviera presente en el momento del diseño de los espacios.
El estudio muestra que los principales problemas se centran en el mantenimiento de las calles o la habilitación de instalaciones a personas mayores o personas con discapacidad. También en la necesidad de regular la circulación de bicicletas por la acera o sensibilizar mediante campañas el respeto de los conductores a los viandantes mayores.
Otros problemas son el escaso tiempo para cruzar los semáforos y la accesibilidad de las aceras.
Las principales soluciones que hacen que una ciudad esté adaptada están formadas por rampas y ascensores, la adecuada señalización, la sensación de seguridad y que haya aceras y calles amplias.