Un informe presentado esta semana por Fundación Adecco apunta a que el más del 60% del empleo de personas con discapacidad se ve amenazado por el avance de la tecnología, ya que son posiciones de baja cualificación susceptibles de ser mecanizadas.
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La tecnología permitirá que robots hagan el trabajo de muchas personas.
Muchos de los trabajos que podrán hacer los robots los hacen personas con discapacidad.
Las personas con discapacidad tienen que aprender sobre tecnología para prepararse para el trabajo que habrá en el futuro.
Esta advertencia debe servir como estímulo para tomar las medidas necesarias para evitar una fuerte destrucción de empleo entre las personas con discapacidad y eso pasa por apostar por la tecnología para mejorar la formación y la accesibilidad.
La propia fundación subraya que es de “vital importancia” garantizar que las personas con discapacidad avancen también al ritmo de la tecnología y para ello son claves esos dos aspectos.
Por un lado, se debe incidir en la formación de las personas con discapacidad, mientras que por otro se debe garantizar la accesibilidad de la tecnología necesaria para el desempeño de las profesiones del futuro.
De esta forma, más allá de una amenaza, la tecnología se convierte en el principal aliado que debe garantizar el futuro del empleo de las personas con discapacidad.
En este proceso, que afectará a toda la economía, es clave la formación en procesos tecnológicos que preparen a todas las personas para los empleos del futuro y potenciando habilidades más humanas como valor añadido.