Es fundamental garantizar los derechos y obligaciones de las personas con discapacidad, como es el derecho a participar en la vida política en igualdad de condiciones, y para lograrlo la tecnología es, en muchos casos, un aliado fundamental.
La mayor presencia de la accesibilidad en la tecnología debe permitir a las personas con discapacidad algo a lo que, hasta hace poco, no estaban acostumbrados: la posibilidad de elegir. Hasta ahora, casi toda la tecnología accesible era prácticamente única, pero poco a poco empieza a haber alternativas que permiten a los usuarios elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades.
Todo empezó en enero de 2015 cuando el artesano danés Hans Jørgen Wiberg lanzó Be My Eyes, una aplicación con un objetivo muy claro, unir a personas con discapacidad visual con voluntarios que quieran ayudarles en pequeñas tareas del día a día a través de videollamadas.