Es difícil de comprender que productos esenciales para la vida de muchas personas con una discapacidad, como las prótesis auditivas, queden excluidos de la cobertura sanitaria, limitando las posibilidades de acceso a miles de ciudadanos que las necesitan en su día a día.
Cierto es que cada vez hay más teatros que incorporan tecnologías como el sistema de bucle magnético o subtitulado para ayudar a personas con discapacidad auditiva a seguir el desarrollo de las obras. Sin embargo, todavía son mayoría aquellos centros que olvidan a las personas sordas.
Una resolución de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad acabará, por fin, con el agravio que sufren muchas personas sordas que quedan marginadas de los servicios de teleasistencia al no poder realizar la comunicación a través de lengua de signos.