Sarah Tress, una estudiante del Massachusetts Institute of Technology (MIT), descubrió los problemas que sufren millones de personas con discapacidad que utilizan sillas de ruedas en países pobres o en desarrollo por culpa de la baja calidad de los cojines que utilizan.
El envejecimiento de la población durante las próximas décadas supone un verdadero reto para la sociedad en el que la tecnología juega un papel fundamental, tanto para mejorar la calidad de vida de las personas mayores como para lograr que este cambio sea sostenible.
La tecnología para interpretar las señales del cerebro y transmitirlas a un ordenador supondrá un gran avance para muchas personas con discapacidad física, ya que les permitirá manejar dispositivos a través del pensamiento.