Los jóvenes son conscientes de que la tecnología será un elemento fundamental en su futuro laboral, por eso la formación en este ámbito es muy importante y la mejora de la accesibilidad es necesaria para evitar que el uso de la tecnología suponga una barrera para los que tengan una discapacidad.
La tecnología nos ofrece muchas posibilidades para mejorar nuestra calidad de vida, pero también nos expone a nuevos peligros que nos afectan a todos, pero especialmente a los colectivos más vulnerables, como las personas mayores o los niños, con una especial atención para personas con discapacidad que puedan tener mayores dificultades para detectar esas amenazas.
La tecnología se ha convertido en un apoyo fundamental para niños y jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA) en su desarrollo cognitivo en múltiples facetas, especialmente a través de aplicaciones diseñadas específicamente para cubrir las necesidades específicas de cada persona e impulsar su desarrollo.