Las impresoras 3D son uno de los grandes avances de los últimos años en materia de tecnología accesible, ya que permiten abaratar el coste de fabricación de piezas personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada persona.
Seguramente, la discapacidad cognitiva sigue siendo la que menos visibilidad tiene en la sociedad y por ello, como denuncia Plena Inclusión, su accesibilidad es la “gran olvidada”, incluso, en muchos casos, en lo que concierne a la administración.
La utilización de tecnologías móviles para el tratamiento de los datos clínicos de pacientes en hospitales es una realidad que cada vez se va extendiendo más y que en el futuro serán el uso común para los profesionales sanitarios, ya que facilitará mucho su labor al poder acceder a toda la información que necesitan directamente en estos dispositivos.