Son numerosos e importantes los avances en accesibilidad que hemos visto en los últimos años, sin embargo, todavía casi 6 de cada 10 personas con discapacidad siguen teniendo dificultades para el acceso a Internet y a la tecnología.
En ocasiones la tecnología desarrollada para mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad y personas mayores tiene un problema: su precio. Las soluciones personalizadas no pueden beneficiarse de muchas de las ventajas de la producción en cadena y eso conlleva un aumento del coste.
Las grandes empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de incorporar valores sociales a sus objetivos, que deben ir más allá del mero beneficio económico, y apostar por valores como la inclusión de todas las personas en la sociedad y el impulso de la accesibilidad de la tecnología para facilitar el uso a personas con discapacidad y personas mayores.