La digitalización de la economía supone un reto para el empleo de personas adultas, una situación que es aún más difícil para aquellas personas con una discapacidad intelectual que afrontan mayores obstáculos en su inserción laboral. Para ellas, la formación en tecnología es fundamental.
Durante esta pandemia el uso de programas de videollamada se ha multiplicado por la necesidad de estudiar y trabajar a distancia, lo que ha supuesto obstáculos adicionales para muchas personas con discapacidad y mayores ante la falta de accesibilidad que en muchos casos tiene esta tecnología.
Muchas veces hemos hablado de la importancia de las salas multisensoriales para el desarrollo de niños con discapacidad, como, por ejemplo, aquellos con TEA, ya que mejoran su comunicación y lenguaje a la vez que ayudan a reducir la hipersensibilidad que en ocasiones tienen hacia determinados estímulos sensoriales.