Los ordenadores portátiles integran componentes que no son nada útiles para personas con discapacidad visual, como una pantalla, mientras que se echan en falta herramientas para que los dispositivos sean más accesibles. Sin embargo, una vez más la tecnología ofrece una buena solución (y barata).
Desde Noruega hemos conocido la tecnología Ablecenter, cuyo producto principal consiste en un avanzado sistema de grabación que se sitúa en el techo de salas de reuniones y oficinas, y que sin necesidad de más dispositivos convierten el lugar de trabajo de una persona con discapacidad visual en un espacio mucho más accesible.
La nueva directiva de la Unión Europea que establece requisitos comunes de accesibilidad en tecnología y otros productos y servicios se ha quedado muy lejos de las demandas del sector de la discapacidad.